CARA CUATRO

La cara cuatro.

Ella siempre trató de salir,
de la cárcel donde no daña
a quien se acerca a contemplarla.

Pero nunca hubo celda capaz
de soportar tantos rugidos
y sus palabras afiladas.

Ya nadie puede verla presa,
solo el rastro de espeso humo
que conduce a la «cara uno».

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