IMPACTO POLAR

Era cálida como el
bloque de hielo en su pecho.

Al abrazarla temblaban
los fantasmas de Sarajevo.

Al miedo.
Luchaba por rendirse.

Luchaba por rendirse.
Y se rendía el miedo.

Congeló a la muerte,
en un fin eterno.

Y calcinó al barquero con
quemaduras bajo cero.

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