REALIDAD SURREALISTA

 

Me escondo bajo la niebla

espesa de la decadencia.

Con las ganas justas

de sobrellevar la mañana.

 

En el reflejo  de las gafas

veo la oveja blanca más rara,

intentando seguir la marcha atrás

de una sociedad con un pie en la tumba.

 

Crecí con el cerebro seco,

de tanto lavarlo.

Y cuando me di

derecho a pensar.

El mundo me dio,

la espalda.

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