ROJO PELIGRO

Aquí estoy, de nuevo,

sentado en la hierba.

 

Intentando recordar ese vestido,

rojo peligro,

como el atardecer que viste,

ante mis ojos,

las curvas de la Madre Tierra.

 

Y mientras, segundo a segundo,

se pierde en el horizonte,

dejando un cielo desnudo

lleno de posibilidades.

 

Lunares.

Por los que desgarraría, mi amor,

cien veces ese vestido para

verlos un instante más tan sólo.

 

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