EL OLOR DE LA BOMBA

La herida se curará
cuando la abras de par en par
y veas los restos de metralla
que aun guardaba dentro.

Hay bombas que no detonan
con un solo impacto.
Hay otras que ni con mil.
Las bombas llevan nuestro olor.

A veces huelen a miedo
y explotan con la presión.

A veces huelen a rosas y traición
y explotan si les clavas
dos afilados cuernos.

Hay bombas con olor a fortaleza,
aguante y resistencia.
A coraza de puro acero.

Esas bombas,
esperan durante siglos.

Porque saben que su objetivo
tiene la protección de un escudo,
tan grueso como el poder
del alma gritando «¡libertad!»,
como William Wallace,
empuñando la espada
del grandilocuente Amor.

Esas bombas saben 
que será difícil derribar el fortín,
así que esperan. 
Se hunden en la tierra
para que, cuando ya no haya
guardias ni centinelas,
pueda alumbrar un planeta
con su explosión.

Esas bombas no estallan
con objetos punzantes,
con golpes o presión.

Da igual lo que la toque
Mientras haga pasado 
el tiempo correcto.

~El baile del Sol y la Luna,
marcan en momento indicado
para que la herida de muerte
cambie la vida de quien 
mora el castillo en ruinas.~

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