GRIETAS

Pensando sobre el sentido
del mundo y de la vida, 
observé una pared
roma y limpia,
blanca rosácea.

Sentado a metro y medio
era prácticamente perfecta.
Me atendía más que
alguna de mis ex-parejas.

Me acerqué seducido.

Y descubrí unas pequeñas
peligrosas grietas.
Cuánto más cerca
más temía por la solidez
de la robusta pared.

Tal vez se derrumbaba
si me pasaba en presión.

En caso de que esto,
una anécdota demente,
te recuerde a las grietas
de tu indefenso corazón, 
confía en mi.

Cómo auto-proclamado amigo,
te recomiendo dejar de leer,
correr al hospital más cercano
y comprobar si tienes problemas cardíacos.

Recuerda, el corazón no es un chicle.
Si lo aplastan no se queda ahí
o fortalece tras un tiempo.
Te mueres.
Cuídalo.


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